Fuerte, profunda y ligeramente adictiva.
Una salsa que transforma lo simple en memorable.

Salsa Macha

Ingredientes

  • 12–15 chiles morita

  • 1 taza de cacahuate natural, sin sal

  • ¾ taza de ajonjolí

  • 3–4 dientes de ajo

  • 1 taza de aceite de oliva extra virgen

  • Sal de mar al gusto (aprox. 1 cucharadita)

Nota: No mido nada de forma exacta. Busco que las proporciones se sientan parejas:
que no pique de más, que se perciban el cacahuate y el ajonjolí,
y que el aceite cubra bien toda la mezcla.

Preparación

  1. En un sartén a fuego medio-bajo, tuesta en seco y por separado los chiles, el ajo, el cacahuate y el ajonjolí, solo hasta que suelten su aroma.

  2. Licúa cada ingrediente por separado, hasta obtener una textura gruesa.

  3. Mezcla todo en un bowl grande con la sal.

  4. Agrega poco a poco el aceite de oliva, hasta lograr una textura oscura, brillante y untuosa, completamente cubierta.

  5. Guarda en un frasco hermético.

Cómo ajusto las proporciones (mi lógica real)

  • Si pica mucho → agrego más cacahuate.

  • Si está muy densa → agrego más aceite.

  • Si está plana → más ajonjolí y sal.

Siempre busco equilibrio, no intensidad extrema.

Notas de Alma

  • Prefiero tostar en seco para conservar el sabor real de los ingredientes y las propiedades del aceite de oliva.

  • Esta versión es más suave y más aromática que una salsa macha tradicional.

Cómo la uso

Huevos, aguacate, tacos, verduras, arroz blanco…
o directo con cuchara (sin juicio).